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La academia de danza clásica de Giselle Lahaye Ballet nació de la mano de Giselle Lahaye quien en­trelazó su pasión por esta disciplina y su sueño de tomar las riendas de un negocio propio para incur­sionar al mundo del ballet como empresaria.

Desde pequeña, nuestra emprendedora creció entre zapatillas de puntas, pi­rouettes, adagios y salones de ballet, y desde hace 8 años es Profesora Superior de Danza Clásica gradua­da en el Estudio de Arte Coreográfico Bonnin, el cual dirigen su mamá Per­la Bonnin y su tío Miguel Bonnin.
“Al terminar el colegio me inicié como profesora de Ballet y entre como bai­larina en el Ballet Clásico y Moderno Municipal du­rante 4 años. Al salir quise cambiar por lo que empe­cé a trabajar en un Banco mientras terminaba mi carrera de Licenciatura en Marketing”, relata Lahaye
Sin embargo, atraída por las melodías, técnicas y la magia del ballet siguió siendo partícipe de cursos de verano, donde conoció a una señora que le comentó que sería interesante que brindarán cursos de Ballet pero enfocados a los adul­tos. Comentario en donde Lahaye vio la oportunidad de cumplir sus sueños y en menos de una semana em­prendió el proyecto.
Ante el buen retorno se percató del interés de las personas mayores en aprender ballet, no para ser grandes bailarinas sino como un ejercicio o hobby.
EVOLUCIÓN
La academia dio sus pri­meros pasos, con Layahe como única encargada de toda a administración y las clases. Actualmente ya cuentan con una secretaria y una empresa de diseño encargada de la publicidad.
En cuanto a las clases -siempre enfocadas en el ballet para adultos- están habilitadas en los cuatro horarios (mañana-siesta-tarde-noche) en dos lo­cales, y buscan implantar nuevos métodos como to­talbarre un nuevo método que combina ballet y pila­tes con la profesora Natalia Ortellado, capacitada en Barcelona.

INVERSIÓN
Debido al apoyo incondi­cional de su familia, y a que ya contaba con la infraes­tructura necesaria, Lahaye señaló que su inversión inicial fue de G. 300.000 destinada al diseño gráfico para las publicidades.
DEBILIDAD
Como todo emprendi­miento, la academia tam­bién cuentan con puntos débiles por superar, en este caso son los prejuicios -aún arraigados en nuestra sociedad- de la gente con respecto a la edad para es­tudiar o hacer algo. “En Pa­raguay la gente cree porque ya pasaste cierta edad ya no podés estudiar ballet y eso no es cierto”, acotó.
DESAFÍOS
Aunque dentro del merca­do y del mundo empresarial son obstáculos constantes por superar, el desafío más difícil son aquellos perso­nales cuya superación sólo depende de la fuerza de voluntad de cada uno. En este caso el desafío fue de­mostrar su capacidad como profesora de esta discipli­na. “Recuerdo que en una oportunidad una persona dijo: ‘‘Giselle no tiene ta­lento para enseñar, lo cual, en principio, me hizo sentir triste, luego decidí hacer algo al respecto y enfocar­me en qué esperaban mis alumnos de mis clases. No permití que la opinión de una persona frustrara todos mis sueños”, señaló.

FORTALEZA
Con relación a la fortaleza de la academia ésta reside en la innovación, puesto que es una alternativa que permite a las personas jó­venes y adultas cumplir su sueño de bailar o volver a bailar a cualquier edad. “Es una forma de entrenamien­to físico y mental”, sostuvo.
PROYECCIÓN
Con relación a los planes de crecimiento indicó que a corto plazo residen en seguir incluyendo nuevos ritmos para los adultos y alentar para que se animen a hacer lo que les gusta.

ARRIESGARSE A  PERSEGUIR LOS  SUEÑOS
Para aquellos a quienes el bichito de emprender ya les ha picado pero por temor o simple indecisión no han dado el paso, Lahaye les su­giere arriesgarse. “Yo dejé mi trabajo cómodo en el banco por viajar y hacer lo que me gusta; lo importan­te es perseguir los sueños. Nadie dijo que sería fácil, es bastante difícil, pero vale la pena intentarlo”, finalizó.

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